miércoles, 9 de diciembre de 2009

El montaje Teixeira: cuando la mentira es la verdad (Guerra a la reforma agraria: Parte 1 - Publicado por el periodico E'a y la respuesta de ABC color

El montaje Teixeira: cuando la mentira es la verdad (Guerra a la reforma agraria: Parte 1)

Los “sectores productivos”, sus medios y representantes parlamentarios desatan una guerra sin cuartel contra el Indert y sus proyectos de reforma agraria. Una sistemática campaña desinformativa busca truncar el proyecto de colonia modelo en la estancia Kurusu, propiedad del brasileño Ulises Teixeira. El Estado es condenado por la gran prensa de “intento de estafa”, pese a que los argumentos carecen de sustento técnico. Los documentos y las evidencias dejan entrever una campaña de manipulación.

La sala de recepción del gabinete está repleta. Agrónomos, funcionarios públicos y campesinos van y vienen, algunos esperan ser recibidos. La secretaria los observa cada tanto desde su escritorio, mientras trabaja en el monto de papeles que la rodea. Del otro lado de la puerta que la enfrenta, tratando de contener telefonazos y requerimientos, se encuentra un viejo conocido de las organizaciones campesinas, desde sus tiempos de representante de la Plenaria Popular Permanente y de sus largos años de trabajo atendiendo casos judiciales de campesinos desde la precaria oficina de su ONG sobre la calle Estrella: Alberto Rafael Alderete Prieto.

Aunque era impensable imaginarlo en gobiernos anteriores, Alderete es hoy presidente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert). Tiene ahora la difícil responsabilidad de encabezar y ejecutar a través del Indert una reforma agraria postergada por más de 100 años. “Tomè el cargo queriendo liderar un consenso de los distintos sectores involucrados en el ámbito rural, el parlamento, el poder judicial, para iniciar una reforma agraria”, señala ante nuestra consulta; y agrega que pese a la resistencia de cierto sector del Parlamento, del Poder Judicial, de la ARP y de los sojeros, la reforma agraria es “viable, posible y necesaria” para el desarrollo del campesinado y del país. De otra forma, según el mismo, será difícil la convivencia armónica en el campo, entre los grandes productores y las familias campesinas, pues los conflictos aumentarán.

Guerra a la reforma

La guerra se declaró abierta con la caza de brujas en el Parlamento. Alberto Alderete fue interpelado y sus respuestas “no convencieron”. La baja ejecución presupuestaria de su gestión sería la acusación más “contundente”, si bien, en la interpelación y mediante solicitadas en los medios, se aclaró documentadamente que las ejecuciones estaban programadas para finales de año, por motivos externos a la institución, incluso habiendo una mayor ejecución que el año pasado, en el misma fecha.

Al coro parlamentario, le seguirían los representantes de los “sectores productivos”: Héctor Cristaldo (Unión de Gremios de la Producción) y Tito Núñez (Asociación Rural del Paraguay) no tardarían en pedir la cabeza de Alderete.

Tomando como punta de lanza el caso de Ulises Teixeira, se sumó luego la caballería mediática, tratando de cercar el terreno. Aldo Zuccolillo (ABC Color), y por consiguiente los demás medios que siguen su agenda, iniciaron una sistemática y dura campaña denunciando “un intento de estafa” al Estado Paraguayo.

El obsesivo ojo de ABC hurgó debajo de cada alfombra en busca de suciedad. Zuccolillo extendió en la tabla a uno de sus alfiles para el ataque: Marcos Velázquez fue el encargado de “investigar” el caso. Velázquez es el recordado protagonista de la polémica grabación de su ex colega Kike Dávalos, quien sin saber que era grabado acusó a su entonces colega de ABC de recibir sumas de dinero de entes estatales durante el gobierno anterior por su trabajo periodístico.

Primero saltó el “negociado” de los 20 millones de dólares que saldría de la compra de las tierras del empresario brasilero Ulises Teixeira. Luego saltó una supuesta resolución donde el Indert aprobaba la compra de las tierras e incluso definía la forma de pago, “contra toda práctica habitual”, pasando por alto la ley de contrataciones. Le seguiría la carta de intención firmada el año pasado por Lugo, Teixeira y los dirigentes campesinos, donde supuestamente se comprometía el Estado a la compra de las tierras por 30 millones de dólares, coincidentemente el mismo costo que arrojó el tasador del MOPC. Luego se denunciaría que el tasador es “empleado” de Alderete, que se iban a talar 15 mil hectáreas de bosque en contra de la ley de deforestación “cero”, que los campesinos solo querían los rollos, que un dirigente de Patria Libre estaba involucrado en el “negocio”, que otro estaba denunciado por estafa, que Lugo es viejo amigo de Teixeira, que las tierras no son aptas para el cultivo, que el proyecto es inviable, que hay ofertas mejores de tierra, más económicas como las de Adberrada Yambay…Y la lista sigue.

Las carpas siguen esperando

La primavera obsequia unos floridos 40 grados de calor. Un grupo de campesinos, acompañados de sus gallinas y chanchos, se resguardan en unas cien carpas desperdigadas por el lindero de la estancia Paso Kurusú del empresario brasileño Ulises Teixeira, en el distrito de Santa Rosa del Aguaray, San Pedro. Esperan.

Esta espera tiene una larga historia. Empezó con un encuentro de sin-tierras de la zona en abril del 2007, cuando se dieron a conocer las intenciones de Ulises Teixeira de introducir el cultivo de soja y caña de azúcar en sus tierras, lo que implicaría una gran deforestación, y la fumigación permanente de las comunidades aledañas según los mismos. Entonces surgió una fuerte campaña contra dicho proyecto, que motivo diversos conflictos. Finalmente Teixeira decidió entablar diálogo con los campesinos y ofertar sus tierras al Estado. Esto culminó con la firma de la famosa carta de intención del 25 de octubre de 2008, donde el brasileño pedía 30 millones de dólares por sus tierras.

Este grupo ha sido elegido para ser beneficiario de un modelo de asentamiento colonial agrícola que el Indert pretende desarrollar en la zona, y que busca romper el abordaje histórico, equivocado, del problema de la tierra en Paraguay. El proyecto pretende lograr las condiciones necesarias para el arraigo de unas 2000 familias.

En las 22.000 hectáreas que se extienden en los departamentos de San Pedro y Amambay, la colonia contaría con zonas rurales, urbanas y de reservas boscosas. En el sector urbano se ubicarán las viviendas, los principales servicios públicos (escuela, centro de salud, parques, etc.) y también se instalarían pequeñas industrias donde se procesarán productos del asentamiento, a fin de incrementar las fuentes de trabajo. En el sector rural se trabajará la producción agropecuaria y forestal, teniendo en consideración los cuidados ambientales. La colonia tendrá una organización cooperativa, con énfasis en la soberanía y seguridad alimentaria, es decir privilegiando el consumo y el mercado interno. Todo esto bajo el asesoramiento técnico y contando con las herramientas tecnológicas necesarias. Alderete afirma que eligieron este sitio para desarrollar su proyecto debido a que era una zona de constante conflicto social, de manera que cubriendo esta demanda se puedan terminar con las ocupaciones de la zona.

Un castillo de naipes

Ignorando la presunción de inocencia y sin modestia alguna, ABC se jacta de haber detenido el fraude más grande de la historia. Sin embargo, investigando un poco, ese castillo de naipes cae fácilmente.

La resolución que hace mención ABC corresponde a un paso administrativo previo al proceso de contratación realizado en cualquier adquisición, donde se formula la contraoferta y la forma de pago según administraciones anteriores. El proceso de compra no toma curso legal hasta que el titular del INDERT dicte una resolución que acredita el supuesto de excepción, figura legal alternativa al proceso de licitación. Hasta entonces, no existe obligación de dar conocimiento a la Dirección de Contrataciones. Esto ha sido aclarado incluso en conferencia de prensa por el presidente de la Dirección de Contrataciones. Sin embargo, sigue usándose como argumento.

De dicha resolución, salió el precio de 31,6 millones de dólares (IVA Incluido) que se afirma iba a pagarse a Texeira, lo cual aún no se había concretado debido a que se encontraba en proceso de negociación. Se fijó el monto en base a un avalúo, una tasación técnica realizada por el ingeniero Lázaro Sanabria Luizzi, contratado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, como dicta la ley. Sanabria es un jubilado del Indert, cobró en agosto de este año un remanente de un trabajo realizado como contratado, de lo que se tomó ABC Color para titular falsamente que es empleado de Alderete.

Entre otras referencias, el técnico tomó una investigación de Armando Rivarola (06/08/08) publicado en el mismo diario donde se indica una tabla de valores de tierras estatales distribuidas durante la transición que da un promedio de 1503* dólares la hectárea en San Pedro, es decir unos 83 dólares más de la contraoferta a Teixeira (1420 dol. /h), que ABC sentencia como una estafa contradiciéndose a sí misma.

El brasileño pagó por sus tierras 11 millones de dólares (500 dol./H), de lo que Abc se toma para demostrar la “sobrefacturación”, sin tener en cuenta las mejoras en infraestructura implementadas (7.771.615 dólares) y la expansiòn de la agricultura mecanizada en la zona, dos elementos que eleva el precio de las tierras de Texeira. Aun así, el costo de las tierras es bastante difícil de establecer, ya que por lo general en este tipo de transacciones casi siempre el costo real se disminuye para pagar menos impuestos, además de que Teixeira tiene el derecho de solicitar por sus tierras el precio que quiera dentro del libre mercado de oferta-demanda.

Las negociaciones con Teixeira fueron mucho más complejas de lo que se quiere hacer creer, pues hubo cambio de pareceres en los precios en distintas ocasiones. En la carta de intención firmada con Lugo, que no tiene validez jurídica, el empresario solicita 30 millones de dólares (1362 dol./h), mientras que en la última oferta solicitó 42.900.000 dólares (1950 dol./h), a lo que el Indert contra ofertó 31.240.000 dólares(1420 dol./h), por debajo del precio de la tasación incluso.

Otra punta de lanza mediática utilizada para demostrar la sobrefacturación es una oferta de Ferusa S.A., de Adberrada Yambay, que ofrece la misma cantidad de tierras en la zona de Concepción a mitad de precio (750 dol./h), y “con mayor cantidad de mejoras”. Sin embargo se “insiste con Teixeira”. Opiniones de técnicos, y un estudio del Indert en base a imágenes satelitales, mapas de suelos, y cartas topográficas que debe ser contrastado con un estudio en terreno demuestra que dicha tierra es inservible en un 88 % de su superficie. Tiene tierras de tipo 8(tierras marginales), 7(con riesgo de degradación) y 6(con severas limitaciones). El 12 % restante aprovechable para agricultura es inviable ya que implicaría un desmonte completo, prohibido por ley. Este bochorno vuelve a ponerlos en evidencia. Según Oscar Torrents, del Indert, lo único que se puede cultivar allí son estatuas. Además de dichos factores se debe tener en cuenta que la oferta no se encuentra en la zona del proyecto, y se encuentra aislada de cualquier centro urbano y de caminos importantes, a diferencia de Teixeira. Paso Kurusú tiene tierras de tipo III (67 %) y IV (33 %), que con manejos adecuados son aptos para actividades agrícolas, y sin inconvenientes para ganadera.

Otras ofertas recientes llegadas al Indert en las cercanías de Teixeira varían de 1500 dólares a 4819 dólares la hectárea, siendo aun las de Teixeira la mejor opción. Esto demuestra que el supuesto de sobrefacturación no tiene argumentos sólidos, pues para ello debería exponerse técnicamente que las tierras están sobrevaluadas, cosa que hasta ahora no se ha podido, al contrario.

El ingeniero Enrique Drakeford del CEPAG, quien trabaja en la zona, afirma que presentándose a cualquier licitación, Paso Kurusú ganará debido a que tiene las mejores condiciones.

Así, sucesivamente, puede analizarse cada caso denunciado, y dejar en evidencia una campaña de manipulación perversa.

*1875 dólares al cambio de entonces (4010 guaraníes). Los montos en dólares de este artículo se calculan al cambio de 5000 guaraníes.

CEPRA

Una de las máximas promesas electorales y bandera del actual gobierno fue y es la reforma agraria. Con el fin de instalarlo en el programa de gobierno se creó la Coordinadora Ejecutiva para la Reforma Agraria (CEPRA). Un ente interinstitucional que involucra a organismos del Estado, a organizaciones y sectores rurales implicados, en la ejecución, supervisión y evaluación de los planes de reforma agraria. Cada cual comprometida a aportar en lo que atañe a su ente. De esta manera el peso del proyecto agrario, que tiene elevados costos, no se recarga simplemente en el INDERT.

Teixeira y la ARP

Según versiones que corren en los pasillos del Indert, Ulises Teixeira abría sido expulsado de la Asociación Rural del Paraguay, por haber ofertado “baratas” sus tierras al Estado, según el mismo habría comentado. Esto, además de poner en evidencia el doble discurso de la ARP, demostraría la ferviente oposición de los ganaderos a la instalación de la colonia modelo de reforma agraria en el departamento.


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LA "RESPUESTA" DE ABC:


SE NECESITAN 120.000 LITROS DE GLIFOSATO SOLO PARA INICIAR CULTIVO

Medio de izquierda defiende negociado



El periódico digital E’a, que reúne a economistas, sociólogos, escritores y periodistas que representan a sectores de izquierda, hace una férrea defensa del presunto intento de estafa al Estado paraguayo, que el gobierno de Fernando Lugo pretendía perpetrar por unos 31,6 millones de dólares con la compra de las tierras de Teixeira.

Bajo el título “El montaje Teixeira: cuando la mentira es la verdad (Guerra a la reforma agraria: Parte 1)”, y luego, “Las caras ocultas detrás del montaje Teixeira (Guerra a la reforma agraria: Parte II, final)”, un tal Miguel Armoa pretende desvirtuar las denuncias que viene realizando ABC Color en contra de esta tentativa de negociado.

Realizando una narrativa fantasiosa y delirante sobre el origen o el motivo de las denuncias de nuestro diario, el escribiente divaga sobre una serie de hechos para concluir que el caso Teixeira se trata de un “montaje”, pero sin responder tan siquiera uno solo de los cuestionamientos que documentadamente se ha presentado sobre este caso.

E’a realiza además otros ataques contra ABC Color, por su postura crítica hacia el gobierno de Lugo, actuando de la misma forma que en la época de la dictadura de Stroessner lo hacían el diario “Patria” y “La Voz del Coloradismo”, cuando fungían de inquisidores hacia los que criticaban al gobierno dictatorial, pero sin ningún sustento legal.
7 de Diciembre de 2009 20:50


viernes, 27 de noviembre de 2009

CARTA ABIERTA AL SR. ALDO ZUCOLILLO - DIRECTOR DEL DIARIO ABC COLOR. PARAGUAY

Asunción, 3 de noviembre del 2009



Señor

Aldo Zuccolillo

Director del Diario ABC

PRESENTE



Estimado Señor Zuccolillo:


Esta misiva tiene por objeto atraer su atención sobre una reflexión personal que tiene en cuenta, por una parte, la búsqueda de la verdad como objetivo del ejercicio y derecho del oficio periodístico y por otra - permítame ser honesto - el uso y el abuso que Vd. hace desde su Diario de ese oficio.

En principio, déjeme recordarle un hecho: el dictador Alfredo Stroessner está muerto. Su perseguidor y el de cientos de miles de compatriotas está muerto y bien muerto. Vd., como muchos de nosotros, pero no todos, ha tenido la suerte y/o la valentía de sobrevivir a la larga pesadilla del poder absoluto que el dictador quiso perpetuar. También ha tenido la suerte de ver aquello que se gestaba en nuestros anhelos de libertad y en nuestras labores de resistencia durante aquella pesadilla, vale decir una democracia amplia y representativa, que finalmente vio la luz en la Candelaria de 1989. Ese sueño, al concretarse y cruzar el umbral de la noche al día, empezó a caminar y conocerse poco a poco en sus graves limitaciones, en la precariedad de sus pasos en pos de su fortaleza institucional y de su destino de justicia y pan para todos. Ése es el sueño que aspiramos como hijos e hijas de la patria paraguaya, y que llamamos estado social de derecho.

Pero volvamos al dictador muerto, y en este caso algo que no existe pero no por ello parece estar menos presente: su fantasma. Sí, señor Zuccolillo, porque si algo o mejor alguien que a Vd. le persigue, es la maldición del dictador fallecido. No creo que cuando el finado Stroessner clausuró su Diario ante los abusos que el dictador cometía y que Vd. denunció haya mascullado alguna maldición, cuyo poder y hálito seguiría persiguiéndolo a Vd. después de su muerte. Pero de la manera que Vd. actúa, así parece ser. No sólo se siente usted perseguido, sino que el dictador muerto logró envenenarle el alma con sus propios miedos y adversarios, reales o imaginarios. El muerto perpetúa en sus víctimas un deseo de venganza insatisfecho. No soy sicoanalista pero puedo leer que la izquierda, por decir una palabra de múltiple connotaciones prácticas e ideológicas, tiene en la línea editorial de su Diario el lugar que en la retórica del dictador muerto ocupaba el comunismo. ¿No fue acaso Vd. acusado de comunista por los medios oficiales del estronismo? Hoy, de una manera quizá inconsciente, Vd. una de las víctimas de los atropellos de un régimen autoritario, se ha dejado ganar por este conjuro post mortem. Critica y juzga sin necesidad de comprobación previa y razonada a todo aquel que asome la cabeza por la izquierda o proclame ideas progresistas, ya sea desde el gobierno o desde las organizaciones sociales y políticas. En ese proceso se da, a mi juicio, una
metamorfosis trágica de la historia: los perseguidos se vuelven perseguidores.

El dictador muerto y su espectro cobran vida en los actos de otros que como Vd., desean adquirir la suma de poderes, sea los de las relativamente endebles y enfermas instituciones estatales que aún no se han instaurado con eficiencia y justicia en el país, sea el poder cada vez más incontrolable y despótico de los medios de la comunicación. Porque información es poder y, en el Paraguay de hoy, su Diario casi llega al monopolio del mismo. Y como todo poder, tiene una base material clara. ¿Se siente Vd. perseguido por proclamas liberales (y hasta neoliberales) como la reforma agraria o el ordenamiento territorial, rural y urbano? Si no estoy mal informado, una de las fuentes de su considerable fortuna deriva de la compra y venta de bienes inmobiliarios. Muchos de esos bienes han sido adquiridos por Vd. y fraccionados para ser vendidos a miles de compatriotas de escasos recursos. ¿No pueden otros de igual condición aspirar también a un mínimo bienestar, un pedazo de tierra, un techo, un trabajo, educación y salud para sus hijos? ¿Es que la manifestación pública u organizada de esas aspiraciones se han constituido en el fruto de la preocupación de Vd., en la amenaza constante a sus riquezas, que difícilmente disminuyan un ápice antes del término de su propia vida? Ninguna de las propuestas o proyectos sociales en curso proclaman la confiscación de esos bienes, sino pretenden construir medios alternativos e institucionales de acceso a ellos. Pero el objeto de esta sucinta comunicación no es el de discutir reformas y proyectos de país; para eso podría servir su Diario, para conducir la libre discusión de ideas y la factibilidad de su aplicación. La prensa no debe manifestar para perseguir adversarios o propagar el miedo a la diferencia ideológica, uno de los métodos de subyugación que más hábilmente utilizado el dictador muerto.

Mientras pierda Vd. el sueño por temores y paranoias análogas a las que aquejaban al difunto, seguirá ejecutando el pacto trágico de los “enemigos fieles”, quienes repiten ad infinitum los males que les fueron infligidos a fin traspasarlos a las nuevas generaciones.

Me permito sugerirle, señor Zuccolillo, que de un modo u otro, deje Vd. esta predisposición, disfrute con su familia y sus amigos de lo que ya tiene, y permita con un poco menos de mezquindad que otros puedan alcanzar una ínfima parte de algo similar. Asimismo, no anule ni menoscabe el derecho a la información veraz y objetiva, ni escatime esfuerzos para que los periodistas que trabajan en su Diario puedan recabar, investigar y discutir en profundidad las causas últimas de los problemas sociales e institucionales que nos aquejan, presentando así, equitativamente, las perspectivas de la totalidad de los actores sociales y políticos. Acaso pueda Vd. abolir de tal modo una de las herencias nefastas del dictador muerto: el miedo a la palabra; una palabra que él nos sustrajo a Vd. y a muchos. Podría así dibujarse también un país y cielo nuevos para aquellos y aquellas compatriotas que tan trabajosamente lo ansían y lo merecen.


Atentamente,


Rodrigo Villagra Carron

C.I. Nº 1.439.706

martes, 3 de noviembre de 2009

El mundo no cambiará si no se lucha contra la propaganda occidental [Traducido del inglés por Felisa Sastre]

En cierta forma, el control de la información es ahora mucho mayor en Estados Unidos o en Gran Bretaña o en Australia que lo fue en los años 1980 en Checoslovaquia, Hungría o Polonia. No existe “hambre por saber la verdad”- ansia de opiniones alternativas- por cada panfleto que desafiaba al régimen y al doble lenguaje en los libros y películas. Ese hambre intelectual no existe en Sydney, Nueva York o Londres como el que había en Praga, Budapest o Varsovia. Los escritores y periodistas occidentales raramente “escriben entre líneas” y los lectores ni esperan ni buscan mensajes ocultos.
La propaganda y la ausencia de opiniones diferentes, en su mayoría quedan sin respuesta. Da la impresión de que hemos olvidados cómo poner en cuestión los hechos. Parece que aceptamos la manipulación de nuestro presente y de nuestra historia; que incluso estamos en contra que quienes siguen firmes y defienden el sentido común, la verdad, y lo que es posible comprender con los ojos abiertos pero se niega en nombre de la libertad, la democracia y la objetividad (grandes palabras de las que se ha abusado tanto que han perdido su sentido.) ¿Estamos ahora en occidente iniciando de nuevo una época en la que señalar con el dedo a los disidentes, nos convierta en delatores y colaboracionistas? Hemos pasado muchos periodos como estos en nuestra historia, y no hace mucho, ¡no hace tanto tiempo!
Mientras tanto, mientras nuestros intelectuales colaboran con el poder y obtienen recompensas por hacerlo, grandes zonas del mundo están bañadas en sangre, se mueren de hambre, o sufren las dos cosas a la vez. El colaboracionismo y el silencio de quienes saben o deberían saber, les convierte en culpables del estado actual del mundo, al menos en parte.
Mientras nos ocupamos de machacar a Cuba por violación de los derechos humanos (unas decenas de presos, a muchos de los cuales en occidente se les acusaría de terrorismo, dado que públicamente quieren derrocar al gobierno y abolir la Constitución ) y a China por el Tibet (alabando por todos los medios al antiguo señor feudal religioso exclusivamente para molestar y aislar a China que es el objetivo principal de nuestra política exterior, un objetivo totalmente racista), millones de víctimas de nuestros intereses geopolíticos se pudren o están ya enterradas en el Congo (República Democrática del Congo), en el África subsahariana, en Papúa occidental, Oriente Próximo, y en otros lugares del mundo.
Por supuesto, las decenas de millones de congoleses que murieron hace un siglo (entonces por el caucho) fueron víctima sobre todo de la codicia europea por las materias primas. Hoy no son muy diferentes los motivos, aunque los asesinatos se lleven a cabo, principalmente por fuerzas locales y por los ejércitos del vecino Ruanda, tan leal a Estados Unidos, y por mercenarios. Tampoco son muy diferentes las razones en Papúa occidental, salvo que allí los asesinatos los perpetran soldados indonesios que defienden los intereses económicos de las corruptas elites de Yakarta y de las multinacionales occidentales; o en Iraq. En cualquier caso, no nos sentimos ultrajados. Los disciplinados ciudadanos de nuestros países se ponen el cinturón de seguridad, no tiran la basura a la calle, esperan a medianoche que la luz se ponga verde para cruzar la acera. Pero no se oponen a las masacres perpetradas en nombre de sus intereses económicos. Mientras esas masacres estén bien presentadas por los dirigentes de los medios y de la propaganda, mientras no se diga que los asesinatos se realizan para apoyar a las grandes empresas sino para mantener el relativamente alto nivel de vida de quienes viven en los llamados “países desarrollados”, mientras sea oficialmente por los derechos humanos, la democracia y la libertad. Una de las razones por las que la propaganda oficial sea tan fácilmente aceptada es porque ayuda a apaciguar nuestra mala conciencia.
En la universidad anglo-sajona, hacer públicas las propias opiniones es poco aconsejable, casi inaceptable. Para que lo entiendan, de un autor o conferenciante se espera que cite a otro: “El Sr. Green ha dicho que la tierra es redonda”, “el profesor Brown ha confirmado que ayer estaba lloviendo”. Si nadie lo ha dicho antes, es dudoso que haya sucedido. Y el escritor o conferenciante se siente desanimado para expresar su propia opinión sobre la materia que domina. En resumen: casi cada punto de vista o cada pequeña información se espera que la clase dirigente la confirme, o cuando menos, parte de ella. Se tiene que atravesar la censura encubierta.
Ahora, casi todos los libros de ensayo van acompañados de una larga lista de notas a pie de página, de la misma manera que los académicos y muchos autores de ensayo, en lugar de ofrecer sus propias investigaciones y trabajos de campo, se citan y vuelven a citar incansablemente unos a otros. Orwell, Burchett o Hemingway hubieran encontrado muchas dificultades para trabajar en un entorno semejante. Los resultados con frecuencia son grotescos. En Asia, existen dos excelentes ejemplos de esta cobardía intelectual y servilismo, no sólo de la comunidad diplomática sino también de la académica y periodística: Tailandia e Indonesia.
Al tener un conocimiento suficiente del español, me he dado cuenta que las actuales tendencias imperantes en Latinoamérica están escasamente reflejadas en las publicaciones estadounidenses, británicas y asiáticas. Mis colegas latinoamericanos se quejan generalmente de que resulta casi imposible en Londres o Nueva York debatir sobre el presidente venezolano, Hugo Chávez, o el boliviano Evo Morales con quienes no leen español, ya que sus opiniones suelen ser uniformes y frustrantemente tendenciosas.
En estos momentos, por supuesto, la izquierda es el asunto principal- el verdadero tema- en Latinoamérica. Mientras los periodistas y escritores británicos y norteamericanos analizan las recientes revoluciones latinoamericanas con las líneas de opinión de sus propios medios de comunicación, los lectores de todo el mundo (salvo que entiendan el español) apenas saben algo sobre las opiniones de quienes en estos precisos momentos están haciendo historia en Venezuela o Bolivia.
¿Con qué frecuencia aparece en las páginas de nuestras publicaciones que Chávez ha iniciado una democracia directa, que permite al pueblo participar en el futuro de su país por medio de incontables referéndum mientras los ciudadanos de nuestras “democracias reales” tienen que callarse y hacer lo que se les dice? A los alemanes no se les permitió votar si querían o no la unificación; los checos y eslovacos no fueron consultados sobre si estaban de acuerdo con su “divorcio aterciopelado”; los ciudadanos británicos, italianos y estadounidenses han tenido que calzarse las botas e ir a Iraq.
Pienso en las revoluciones que triunfaron recientemente- todas ellas tienen unas características comunes: educación e información. Para cambiar las cosas, la gente tiene que conocer la verdad, tiene que conocer su pasado.
Nunca habrá paz en este planeta, ni una auténtica reconciliación, si no desaparece esta cultura del dominio. Y el único camino para que desaparezca es afrontar la realidad y revisar y asumir el pasado. La responsabilidad de todo esto recae en quienes conocen el mundo y son conscientes del sufrimiento de sus pueblos, y son ellos quienes tienen que proclamar la verdad, sin importar cuál sea el coste, ni cuantos privilegios puedan perder con cada frase honrada (todos sabemos que el Imperio es vengativo) No se trata de decir la verdad a los poderosos (no se lo merecen) sino de enfrentarse a ellos. Hay que ignorar las instituciones actuales, desde los medios. al mundo académico, ya que en lugar de ser la solución constituyen parte del problema y son corresponsables de la situación del mundo en que vivimos. Sólo una multitud de voces que repitan lo que todos, excepto los países dominantes, parecen saber; voces unidas en un “YO ACUSO”, son las únicas que pueden acabar con los males actuales que dominan el mundo. Pero sólo voces verdaderamente unidas y en multitudes. ¡Con determinación y coraje!

Andre Vltchek

En mi casa me enseñaron bien


            Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.

Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

            Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía. Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar. Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa. No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la Autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas. Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas.. Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

            Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”. Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera. Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente. La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible. El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo. Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.
            Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite). El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba. Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad. En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad. Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.
            Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa. Y así creí que sería en la vida. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado. Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.


            Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo. Eso es lo que nos arruinó.. LA INSOLENCIA. Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar
papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes. La insolencia de romper la regla, sentirse uno vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza. La insolencia hace un culto de cuatro principios:


- Pretender saberlo todo

- Tener razón hasta morir
- No escuchar
- Tú me importas, sólo si me sirves

            La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación. La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira. Así nos vamos a quedar sin trabajo todos. Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.
            Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas? Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes? Yo se lo voy a contestar. PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.
            Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros. No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel. Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla. Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

           Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA. Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada. Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa. Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío. Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

¿A USTED QUÉ LE PARECE? ¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?

Espero no haber sido insolente. En ese caso, disculpe.



Dr. Mario Rosen