La carta del ministro, la sujeción de Franco y la Guerra Fría
Conocí al ministro Luis Bareiro Spaini cuando cubría e investigaba Fuerzas Armadas. En su momento hizo lo que nadie, en las Fuerzas Armadas, se atrevía entonces. Siendo titular del tribunal militar extraordinario, condenó a 18 años de prisión a un general de Ejército, Pablino González, por corrupción.
El lo sabía y yo también: era un juego del poder para cerrar el caso que involucraba a toda la cadena de mando del Ejército en torno de una persona. Sin embargo, hizo lo que en su ocasional función le correspondía.
González era de una camada de militares que se había forrado con dinero que debía ser destinado a las tropas. Un caso de ruines. No solo se quedaban con todo el presupuesto para unos 7.000 soldados que no iban al Ejército, sino que, de los pocos (unos 3000), robaban la comida, la vestimenta y hasta el sueldito. Ya con la cruz en la espalda de los demás, asume la comandancia del Ejército durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos. Allí estableció una férrea oposición al hombre fuerte de Nicanor: el coronel Heriberto Galeano, un Oviedo'í de entonces, más ruin en sus negocios y ya sin los nexos antiguos con el tráfico que detentaba Oviedo, Rodríguez y otros. Diferencias de épocas y de temple.